He estado pensando sobre el futuro. Desde hace tiempo. Mi novela El rastro de los cuerpos es una exploración sobre una vida sin futuro: el desaliento.

I have seen the future, baby / it is murder

Leonard Cohen

Pero últimamente me cuestiono mucho esa postura. ¿De verdad no hay futuro?

Me compré un foto libro sobre Imagine, el disco de John Lennon y Yoko Ono.

John cuenta cómo conoció a Yoko. Fue en una galería. Y había una pieza con una escalera. En la parte superior había una lupa. Había que escalar y buscar en el techo. Con letras diminutas decía: YES.

John dice que si hubiera dicho NO, jamás se habría enamorado de ella.

Pero decía YES.

Lo decía en un espacio completamente blanco, lleno de luz.

Y luego, en el libro dice que Imagine, la canción, debe mucho a otra pieza de Yoko titulada Grapefruit, en la que ella moviliza la imaginación a partir de la palabra.

John comenta: «Lo que estábamos haciendo era proyectar el futuro de un modo positivo».

Y Yoko: «La mente tiene una gran plasticidad. Si crees que para ti es importante hacer que el mundo esté en paz, sucederá. No empieces diciendo: «No, no sucederá porque…» ni hagas una larga lista de «noes» y «nuncas». Puede suceder y sucederá.»

Sé que suena como novela de Paulo Coelho, ¿pero no es igual de falso el NO sobre fondo negro?

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José Miguel Tomasena

Escritor, periodista, profesor universitario. Autor de El rastro de los cuerpos (Grijalbo, 2019) , La caída de Cobra (Tusquets, 2016). Co-guionista de Retratos de una búsqueda. Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí en 2013 por ¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway (Paraíso Perdido, 2018). Investiga formas de socialización lectora en internet.