José Miguel Tomasena

Escritor. Periodista. Profesor universitario.
José Miguel Tomasena. Foto de Luis Ponciano

José Miguel Tomasena

Estudié filosofía. Pero como no sabía de qué iba a vivir, empecé a trabajar en el diario Público, en Guadalajara. Según la mitología Hemingway, era la mejor manera de forjarse una carrera literaria.

Escribí notas sobre baches, inundaciones, huertos agroecológicos en secundarias públicas, familas que viven a la orilla de canales de aguas negras, putas extorsionadas por la policía, hare krishnas, ingenieros moleculares que manipulan el alimento de los salmones para que se pongan más rosas, policías que torturan y gobernadores que avalan la tortura, congresos eucarísticos, santacloses que sudaban su traje de terciopelo rojo bajo el sol a 35 grados.

Pero no escribí la novela que soñaba.

Luego estudié el Máster en Creación Literaria de la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH), en Madrid, pensando que los estudios, ahora sí, me revelarían la vía iluminada hacia la literatura. La realidad es que bebí y comí muy bien, exprimí las bibliotecas públicas, viajé, tuve las mejores conversaciones literarias y escribí páginas y páginas que terminé destruyendo.

Para cuando regresé a México, ya había comprendido algo que dice Enrique Vila-Matas, y es que para ser escritor hay que escribir. Así es que madrugué, y luego trabajé como editor de la Revista Magis del ITESO y en la misma universidad di clases de Conocimiento y cultura (epistemología, pues), de Literatura y de Escritura Creativa.

Madrugué. Y así conseguí  terminar una novela que se llama La caída y agrupar un volumen de cuentos que en 2013 ganó el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí (¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?). Ahora estoy trabajando en mi segunda novela

Tuve un blog: Índice de mentiras. Pero pronto me quedó chico y abrí este espacio para concentrar todo lo que produzco.

Soy co-guionista del documental Retratos de una búsqueda, dirigido por Alicia Calderón, sobre tres madres que buscan a sus hijos desaparecidos durante las narcoguerras mexicanas.

Me intriga la tecnología, o lo que la tecnología hace de nosotros. No la veo como una amenaza que pone en riesgo nuestra civilización; tampoco pienso que sea la panacea contra todo lo que está mal en el mundo. Sin embargo, es evidente que todo lo que me interesa está cambiando –la política, la literatura, el periodismo, la educación, las artes– y trato de comprenderlo.

Una voz alejada de lo convencional; posee una visión global y atrevida de la literatura y del mundo de sus personajesArmando Vega-Gil, Alberto Chimal y Bernardo Esquinca, jurado Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2013
Una voz alejada de lo convencional; posee una visión global y atrevida de la literatura y del mundo de sus personajesArmando Vega-Gil, Alberto Chimal y Bernardo Esquinca, jurado Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2013

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