Antecedentes de booktubers: jóvenes lectores. Fuente: Internet Archive Book Images CC by 3.0

Me interesan los booktubers porque no los entiendo. Hay muchas cosas que juegan en su contra: son demasiado jóvenes, tienen códigos culturales y formas de comunicarse que me resultan muy lejanas, incluso repelentes. No me gusta su forma de hablar, siento recelo por la forma en que se exhiben ante la cámara y, en la mayoría de los casos, no me gusta la literatura que a ellos les emociona.

Pero al mismo tiempo, no puedo dejar de mirar con sorpresa la magnitud del fenómeno: ¿Que lleva a chicos que, en algunos casos, no han alcanzado la mayoría de edad a abrir un canal de YouTube para hablar de los libros que le gustan? ¿Cómo es que RaizaRevelles99 ha llegado a tener más de un millón de suscriptores a su canal?

¿Cómo es que los primeros booktubers han conseguido inspirar a una generación y ahora pululan cientos de pequeños canales administrados por adolescentes y jóvenes de toda Iberoamérica que recrean sus libros favoritos en una infinidad de juegos, plataformas y géneros?

¿Por qué lo hacen? ¿Qué ganan? ¿Qué es lo que su audiencia ve en ellos?

¿No que a los jóvenes no les gustaba leer?

¿Por qué empiezan a entrar en la programación de las Ferias del Libro en Iberoamérica y en las estrategias de promoción de la lectura de las grandes editoriales en castellano? ¿Cómo es que algunos de ellos —los más populares— han terminado entrevistando a las estrellas de Hollywood como parte de las estrategias de promoción de estas grandes producciones con la prensa de espectáculos?

Esta mezcla de fascinación y sospecha coexisten en mi acercamiento al fenómeno: por un lado, me resulta inevitable verlos como “bárbaros” —en el sentido de Baricco—; por otro, es innegable que algo importante sucede aquí, y que los lamentos conservadores sobre la degradación intelectual de los jóvenes y su pésimo gusto sólo sirven para justificar la supuesta superioridad intelectual de una élite, como describió Bourdieu en La distinción.

Quiero hacer un esfuerzo por entender. No nos podemos dar el lujo de mirar por encima del hombro.

Personalmente, los booktubers me interesan por varias razones:

En primer lugar, porque soy escritor y no concibo la literatura como un ejercicio onanista, sino como un proceso de comunicación. Quiero comprender qué significa ser lector en el siglo XXI, qué nuevas posibilidades comunicativas y expresivas se abren para nosotros, cómo son los lectores más jóvenes, cuáles son sus códigos culturales, sus lenguajes, sus referentes.

(Otra cosa es que a mí me interesa producir la literatura que consume la mayoría).

En segundo lugar, me considero privilegiado de ser contemporáneo de la revolución digital. El mundo está cambiando tanto, tan rápido, que no entiendo. Pero quiero entender. De modo que este modesto tema —lo que hace una bola de lectores en una plataforma de comunicación digital— es la mejor forma de asomarme a las complejas relaciones entre las tecnologías de comunicación digital y la economía, la política, las culturas.

Y en tercer lugar, porque estoy muy interesado en la dimensión política de las redes de comunicación. Reconozco las posibilidades de participación en la vida pública que se abren para muchas personas; pero por otro, las redes digitales también pueden reforzar perversos mecanismos de control social y político, aumentan la concentración de capital y amenazan a viejas industrias y tradiciones que merece la pena conservar.

Un protocolo de investigación

Desde hace poco más de un año, cuando empecé el Máster en Comunicación Social en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, he trabajado junto con mi tutor, Carlos Scolari, y otros profesores y compañeros, en un protocolo de investigación sobre los videoblogueros literarios en español (o booktubers).

Después de muchos borradores y enmiendas —y después de haber defendido el protocolo ante un tribunal académico como acto de finalización del Máster— la investigación propiamente dicha está en marcha. Y espero que en unos años me permita doctorarme en Comunicación.

En esta página hay más detalles sobre el protocolo de investigación. Ahí también iré publicando avances y resultados.

En resumen: estoy haciendo una etnografía digital sobre las prácticas de los booktubers y sus negociaciones con otros agentes del campo literario (autores, editoriales, ferias del libro), que integra análisis de video, análisis textual y estadística descriptiva.

El proyecto es ambicioso y me entusiasma.

En el fondo, se trata de comprender algo nuevo y asombroso. Y de suspender los prejuicios y dejarse sorprender.

Participa

¿A ti qué te parece todo esto? Me gustaría escuchar tus recomendaciones, dudas, sospechas.

Y si no sabes qué decir, puedes escribir la primera frase de Pedro Páramo: “Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.

Feliz aniversario, Juan Rulfo.

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José Miguel Tomasena

Escritor, periodista, profe. Autor de La caída de Cobra (Tusquets, 2016). Co-guionista de Retratos de una búsqueda. Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí en 2013 por ¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway. En este momento realiza una investigación etnográfica sobre booktubers en lengua española.

2 thoughts on “¿Por qué estudiar a los booktubers?

  1. Martín Santiváñez 7 meses ago

    Muy Bien José Miguel, mucha suerte. Yo he caído acá como siempre, el efecto mariposa en el que una cosa me lleva a otra. Estoy haciendo una tesis sobre Publicidad y creación colectiva así que creo que lo primero que vi fue tu recomendación de libros de escritoras. De ahí fui revisando más de lo tuyo y recién puedo escribirte. Te voy a hacer unas preguntas en el camino, espero puedas contestarlas. Soy peruano, la tesis la hago para la Universidad Javeriana de Colombia y ahora vivo entre Puerto Rico y Miami.

    Sobre tu proyecto, me encanta. Que te lo dirija Scolari también, felicitaciones. Voy a irte comentando por tus diferentes canales. De hecho ya voy a revisar lo de Bourdieu y Van Dijck que no lo tenía referido.

    Un abrazo

    Martín

    1. jmtomasena 6 meses ago

      Gracias, Martín, por tus comentarios (el de aquí y el del canal). Agradezco mucho tu interés.
      ¡Y suerte con tu tesis!