Una bella imprenta. CC BY 2.0: Boston Public Library

El viernes 3 de julio de 2015 apareció una nota en la sección Cultura del diario Reforma, titulada ¿Premios, para qué?  y firmada por Jorge Ricardo, en la que se aparece mi bella cara, junto a otros escritores que hemos recibido premios (y cheques) literarios pero no hemos conseguido publicar los libros.

Al día siguiente, Reforma publicó la réplica del INBA en voz de Mauricio Montiel, pero no he podido leerla completa por su absurda política de contenidos digitales cerrados. (Si alguien me la hace llegar, se lo agradeceré).

Copio aquí la primera nota; mañana publicaré mis comentarios. (Aquí)

¿Premios, para qué?

Por Jorge Ricardo

En 2009, Heriberto Yépez ganó el Premio de Ensayo Literario Malcolm Lowry por un libro que no se ha publicado. En 2011, César Silva obtuvo el de Cuento San Luis Potosí por un título que nadie ha leído y, en 2013, Cecilia Magaña el Juan Rulfo por una novela que sólo los integrantes del jurado y uno que otro editor conocen.

Son sólo 3 ejemplos de los 10 premios que se otorgan para obras inéditas que año con año entrega el INBA.

En cada caso, se garantizan los estímulos económicos, pero se olvidan de los libros, pues ninguna de las convocatorias actualmente se compromete a publicar las obras.

“Desde la convocatoria estaba claro, pero uno piensa que habrá facilidades (para publicar) al ganar el premio”, dice Magaña sobre Principio de incertidumbre. “Pero en el camino me he topado con gente que me recomendó que no dijera que tenía el Premio Bellas Artes”, añade.

Los entrevistados barajan respuestas: quizá las editoriales consideran que las obras premiadas son demasiado serias, o que no entran en su línea editorial. Pero de una u otra manera todos aceptan eso que Daniel Salinas Basave, Premio Malcolm Lowry 2014, define así: “El Gobierno paga miles de pesos de recursos públicos por libros que sólo leen tres jueces. Digo, bienvenido el premio económico, ¿pero cuál es el sentido de premiar libros que permanecerán inéditos?”.

“Sería ideal que la obra fuera publicada por las instituciones convocantes”, añade Ernesto Lumbreras, quien por fin este año publicará Oro líquido en cuenco de obsidiana, ganador hace tres años del mismo premio que Salinas Basave.

Magaña reconoce que a veces es porque “uno se empecina en querer publicar en editoriales más comerciales”, mientras que Esteban Hinojosa, ganador del Premio de Cuento Infantil Juan de la Cabada 2013, por Margarita Rosa, considera que está bien recibir un cheque y seguir siendo el único dueño de los derechos.

¿Cuál es la finalidad de premiar un libro cuya publicación no está garantizada?

El INBA ofreció responder a la pregunta si se le enviaba por escrito, pero, a más de una semana, no hay respuesta.

César Silva, ganador del San Luis Potosí de Cuento 2011, tampoco publicado, lo pone así: “Imagínate que en una editorial hay 20 libros antes que el tuyo, y entonces ganas un premio y a tu libro lo empujan hasta mero arriba, pero eso no es garantía de que les interese”.

No todos los premiados se quedan sin publicar. Los de Poesía Aguascalientes los edita el FCE, y recientemente Ficticia da cabida al de Testimonio Carlos Montemayor y al San Luis Potosí.

“Creo que sería bueno que el INBA garantizara la publicación. Quizá se podrían hacer coediciones con editoriales independientes y utilizar sus redes de distribución”, opina Marcial Fernández, editor de Ficticia.

Por su parte, José Miguel Tomasena, Premio San Luis Potosí 2013, también sin publicar, aconseja al INBA aprovechar el esquema de distribución que tiene la DGP del Conaculta, a través de Educal.

Ganar alguno de los premios Bellas Artes garantiza un cheque, pero Yépez advierte: “Como escritor, pienso que el verdadero premio es ver tu libro en manos de lectores”.

(Fin de la nota)

Actualización: la respuesta del INBA

Defiende el INBA Premios

Por  Jorge Ricardo
El INBA defendió la importancia de los Premios de Literatura que otorga. Dijo que sirven para dar visibilidad a autores y despertar el interés de editoriales.


“Los premios permiten descubrir en qué nivel se encuentra la actividad literaria del País, así como encontrar nuevos valores dedicados a las letras y escritores de calidad que no han publicado aún”, dijo el coordinador nacional de Literatura, Mauricio Montiel Figueiras, en una carta enviada a REFORMA.

En este espacio se publicó ayer que varios libros premiados no han conseguido ser publicados, pues no está contemplado en la convocatoria. Un asunto que un autor resumió así: “El gobierno paga miles de pesos de recursos públicos por libros que sólo leen tres jueces”.

Montiel indicó que dar un estímulo económico es una forma de impulsar a los autores y reforzar su presencia. “(La Coordinación) siempre ha dejado en libertad al autor para elegir la editorial que más convenga a los intereses de su obra y también ha publicado varias de las obras ganadoras, siempre en coedición con diversos sellos editoriales para reforzar la distribución”.

(Fin de la nota)

Mi comentario a este problema, acá.

 

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José Miguel Tomasena

Escritor, periodista, profe. Autor de La caída de Cobra (Tusquets, 2016). Co-guionista de Retratos de una búsqueda. Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí en 2013 por ¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway. En este momento realiza una investigación etnográfica sobre booktubers en lengua española.

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